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El protocolo familiar es el medio para alcanzar un noble fin

La empresa y la familia son como la urdimbre y la trama de un tejido en el que la rotura de uno conduce irremediablemente a que la prenda se destruya por lo cual hay que cuidar ambos si es que pensamos a la empresa como el eje cohesionador de la familia.

Cuando un empresario que fundó y conduce una empresa de éxito escucha por primera vez del Protocolo Familiar suele tener cierta suspicacia pues imagina que se trata de poner los trapitos de casa a la vista de un extraño y que el resultado será un documento que además de caro será inservible pues en su familia no son dados a conducirse por reglas y menos las que serían dictadas por alguien ajeno a la familia. 

De esa cuenta he podido percatarme que hablarle a un empresario del Protocolo Familiar cuando sus hijos aún están en la escuela es como arar en el mar, él o ella están más interesados en las herramientas de gestión que hacen prosperar un negocio, nuevas técnicas de ventas, mejores sistemas de control financiero, aumento en las utilidades, posicionamiento en el mercado, etcétera, así que un instrumento para regular la interacción de la familia con la empresa, no le hace mucho sentido en esa etapa de su vida empresarial. 

El asunto comienza a cobrar importancia cuando el primero de los hijos concluye su etapa de estudiante y viendo que la empresa de los padres es exitosa no quiere correr por el mundo laboral, decide contribuir con su energía y renovados conocimientos al empuje de la empresa familiar. El fundador puede tomar uno de dos caminos, el primero sentirse orgulloso que lo construido con tanto esfuerzo le sea atractivo al hijo y se dispone a abrirle un espacio en la empresa o el otro camino es el pensar que debe ganar experiencia en el mundo real y forzarle a buscar un trabajo o bien a emprender su propio negocio. Obviamente, el Protocolo Familiar le será necesario al que piense como el primer caso, pero también hay que decir que no puede ser el único instrumento para que la empresa familiar se inserte en la familia empresaria. 

Si me veo forzado a responder qué es primero, la profesionalización de la empresa o la creación de reglas en la familia que faciliten la interacción con el ente económico respondería que ambas deben irse forjando en paralelo pues lo que he podido ver es que una sin la otra tiene pocas probabilidades de alcanzar el objetivo. 

El Protocolo Familiar es el medio para alcanzar el objetivo de convertir a la familia en empresaria y a la empresa del fundador en la empresa de la familia logrando que todos sus miembros se sientan bien con su rol de propietarios, directivos o trabajadores. Después de todo y sabiendo que no seremos eternos ¿qué cosa mejor nos puede pasar que la idea empresarial fundada en nuestra juventud nos trascienda y además sea el eje cohesionador de las generaciones venideras de nuestra familia?